Make your own free website on Tripod.com

San Juan Apóstol y Evangelista

Inicio
Jorge Dore: Carta Abierta a Jorge Bergoglio
La Herejía Bergogliana
Falso Ecumenismo
Homenaje a San Pedro Damián
San Pedro Damián
Profecías Beata Isabel Canori Mora
Dictadura de "tolerancia" en Radio María:El Profesor de Mattei despedido por publicar este artículo
Beata Ana Catalina Emmerick
Mi identidad Católica y mi profesión de fe - Yo Creo
Velitas virtuales
Los Buscadores de la Verdad frente a los cobardes de mente abierta
La última prueba de la Iglesia
El Arzobispo Fulton Sheen describió al Falso Profeta
Espíritu de Burla
Don Bosco
Pedagogía salesiana
¡El Horror! Periodista de Buenos Aires describe a Bergoglio!
Francisco anima en su libro a los sacerdotes a que dejen el sacerdocio si ellos se enamoran
El Cardenal Bergoglio permitió una cermonia homosexual en Argentina
El Cardenal Bergoglio apoyó las uniones civiles.
A pesar de ser proabortos, Biden, Pelosi recibiron la comunión en la misa del Vaticano
San Francisco de Sales
Alejandro Bermúdez otro lobo vestido de Oveja
Revelaciones Celestiales de Santa Brígida de Suecia
El oscurecimiento de la Iglesia
Impunidad eclesiástica en el escándalo del Sacerdote Ignacio Periés
Rezar el Rosario
La Realeza de Cristo
Misterios del Rosario y sus frutos
Un Hereje no puede ser Papa
El Socialismo el Tren hacia el Infierno
La sacralidad de la liturgia
Plegaria de consagración del hogar a la sagrada Familia
Sobre una Cierta "LIBERACIÓN" por el Teólogo Cardenal Joseph Ratzinger
Virgen de Guadalupe
Noticias
La verdad no cambia
Plan de Acción en tiempos de Apostasía
Mensaje Doctrinal de la Medalla
El pequeño número de los que se salvan.
Viva Cristo Rey!
Nuestra Señora de Akita
Rosario De La Sangre Preciosa de Cristo
El Angelus
La Santa Cruz de Cristo
Noviembre dedicado a las Benditas Almas del Purgatorio
Coronilla a San Miguel Arcángel
Oraciones por las almas del Purgatorio
Conquistando la Santidad
Santos amigos de otros Santos
Santa Pureza
Oraciones por un difunto.
San Miguel Arcángel
Acto de Consagración al Inmaculado Corazón de María
Virgen de la Salette
Una multitud de personas se condenan
Abuso de la divina misericordia
La misericordia de Dios te llama a la conversión
Perseverancia final en la Fe, y en las buenas obras
El Infierno
Testimonio de un Sacerdote Católico sobre el Infierno
Revelaciones sobre el Infierno Dogma de la Iglesia
El Infierno Existe
Nuestra Señora del Rosario.
Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael
Arcángel Rafael
Oraciones por los estudiantes
Corona de los 7 dolores
Los Malos hábitos escrito por San Alfonso María de Ligorio
La Capa Sagrada de San José
Sermón del Santo Cura de Ars
Mensaje de la Divina Misericordia
Santa Margarita de Escocia
¿Cuándo es correcto y un deber juzgar?
Carnavales Fiestas Paganas

Autor del cuarto evangelio, de las tres cartas que llevan su nombre en el NT y del Apocalipsis.

Fiesta: 27 de diciembre.

Etim. Juan: "Dios es misericordioso" Emblemas: El águila (por su visión mística elevada,se simboliza con un águila por ser el autor del Apocalipsis con el que muestra una visión aguda sobre el futuro de la iglesia y de la humanidad), Un libro (por su escritos llenos del Espíritu Santo).

Patrón de teólogos y escritores

Protector de los artistas, teólogos y escritores, además es protector de la amistad verdadera; de los tipógrafos y cartógrafos

Muerte: c.100 P.C.

 

Oración

Señor Jesús que nos diste como mandamiento nuevo el amor, te pedimos que, a ejemplo de san Juan Evangelista , tu discípulo amado, te amemos sin temor e incondicionalmente, aún cuando por ser tus discípulos el mundo nos persiga y condene.
Te lo pedimos a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos

 

El discípulo amado

Fuente: Corazones.org

San Juan el Evangelista, a quien se distingue como "el discípulo amado de Jesús" y a quien a menudo le llaman "el divino" (es decir, el "Teólogo") sobre todo entre los griegos y en Inglaterra, era un judío de Galilea, hijo de Zebedeo y hermano de Santiago el Mayor, con quien desempeñaba el oficio de pescador.

Junto con su hermano Santiago, se hallaba Juan remendando las redes a la orilla del lago de Galilea, cuando Jesús, que acababa de llamar a su servicio a Pedro y a Andrés, los llamó también a ellos para que fuesen sus Apóstoles. El propio Jesucristo les puso a Juan y a Santiago el sobrenombre de Boanerges, o sea "hijos del trueno" (Lucas 9, 54), aunque no está aclarado si lo hizo como una recomendación o bien a causa de la violencia de su temperamento.

Se dice que San Juan era el más joven de los doce Apóstoles y que sobrevivió a todos los demás. Es el único de los Apóstoles que no murió martirizado.

En el Evangelio que escribió se refiere a sí mismo, como "el discípulo a quien Jesús amaba", y es evidente que era de los mas íntimos de Jesús. El Señor quiso que estuviese, junto con Pedro y Santiago, en el momento de Su transfiguración, así como durante Su agonía en el Huerto de los Olivos. En muchas otras ocasiones, Jesús demostró a Juan su predilección o su afecto especial. Por consiguiente, nada tiene de extraño desde el punto de vista humano, que la esposa de Zebedeo pidiese al Señor que sus dos hijos llegasen a sentarse junto a Él, uno a la derecha y el otro a la izquierda, en Su Reino.

Juan fue el elegido para acompañar a Pedro a la ciudad a fin de preparar la cena de la última Pascua y, en el curso de aquella última cena, Juan reclinó su cabeza sobre el pecho de Jesús y fue a Juan a quien el Maestro indicó, no obstante que Pedro formuló la pregunta, el nombre del discípulo que habría de traicionarle. Es creencia general la de que era Juan aquel "otro discípulo" que entró con Jesús ante el tribunal de Caifás, mientras Pedro se quedaba afuera. Juan fue el único de los Apóstoles que estuvo al pie de la cruz con la Virgen María y las otras piadosas mujeres y fue él quien recibió el sublime encargo de tomar bajo su cuidado a la Madre del Redentor. "Mujer, he ahí a tu hijo", murmuró Jesús a su Madre desde la cruz. "He ahí a tu madre", le dijo a Juan. Y desde aquel momento, el discípulo la tomó como suya. El Señor nos llamó a todos hermanos y nos encomendó el amoroso cuidado de Su propia Madre, pero entre todos los hijos adoptivos de la Virgen María, San Juan fue el primero. Tan sólo a él le fue dado el privilegio de llevar físicamente a María a su propia casa como una verdadera madre y honrarla, servirla y cuidarla en persona.

Gran testigo de la Gloria del Maestro

Cuando María Magdalena trajo la noticia de que el sepulcro de Cristo se hallaba abierto y vacío, Pedro y Juan acudieron inmediatamente y Juan, que era el más joven y el que corría más de prisa, llegó primero. Sin embargo, esperó a que llegase San Pedro y los dos juntos se acercaron al sepulcro y los dos "vieron y creyeron" que Jesús había resucitado.

A los pocos días, Jesús se les apareció por tercera vez, a orillas del lago de Galilea, y vino a su encuentro caminando por la playa. Fue entonces cuando interrogó a San Pedro sobre la sinceridad de su amor, le puso al frente de Su Iglesia y le vaticinó su martirio. San Pedro, al caer en la cuenta de que San Juan se hallaba detrás de él, preguntó a su Maestro sobre el futuro de su compañero:

«Señor, y éste, ¿qué?» (Jn 21,21)
Jesús le respondió: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú, sígueme.» (Jn 21,22)

Debido a aquella respuesta, no es sorprendente que entre los hermanos corriese el rumor de que Juan no iba a morir, un rumor que el mismo Juan se encargó de desmentir al indicar que el Señor nunca dijo: "No morirá". (Jn 21,23).

Después de la Ascensión de Jesucristo, volvemos a encontrarnos con Pedro y Juan que subían juntos al templo y, antes de entrar, curaron milagrosamente a un tullido. Los dos fueron hechos prisioneros, pero se les dejó en libertad con la orden de que se abstuviesen de predicar en nombre de Cristo, a lo que Pedro y Juan respondieron: «Juzgad si es justo delante de Dios obedeceros a vosotros más que a Dios. No podemos nosotros dejar de hablar de lo que hemos visto y oído.»
(Hechos 4:19-20)

Después, los Apóstoles fueron enviados a confirmar a los fieles que el diácono Felipe había convertido en Samaria. Cuando San Pablo fue a Jerusalén tras de su conversión se dirigió a aquellos que "parecían ser los pilares" de la Iglesia, es decir a Santiago, Pedro y Juan, quienes confirmaron su misión entre los gentiles y fue por entonces cuando San Juan asistió al primer Concilio de Apóstoles en Jerusalén. Tal vez concluido éste, San Juan partió de Palestina para viajar al Asia Menor.

Efeso

San Ireneo, Padre de la Iglesia, quien fue discípulo de San Policarpo, quién a su vez fue discípulo de San Juan, es una segura fuente de información sobre el Apóstol.  San Ireneo afirma que este se estableció en Efeso después del martirio de San Pedro y San Pablo, pero es imposible determinar la época precisa. De acuerdo con la Tradición, durante el reinado de Domiciano, San Juan fue llevado a Roma, donde quedó milagrosamente frustrado un intento para quitarle la vida. La misma tradición afirma que posteriormente fue desterrado a la isla de Patmos, donde recibió las revelaciones celestiales que escribió en su libro del Apocalipsis.

Maravillosas revelaciones celestiales

Después de la muerte de Domiciano, en el año 96, San Juan pudo regresar a Efeso, y es creencia general que fue entonces cuando escribió su Evangelio. El mismo nos revela el objetivo que tenía presente al escribirlo. "Todas estas cosas las escribo para que podáis creer que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios y para que, al creer, tengáis la vida en Su nombre". Su Evangelio tiene un carácter enteramente distinto al de los otros tres y es una obra teológica tan sublime que, como dice Teodoreto, "está más allá del entendimiento humano el llegar a profundizarlo y comprenderlo enteramente". La elevación de su espíritu y de su estilo y lenguaje, está debidamente representada por el águila que es el símbolo de San Juan el Evangelista. También escribió el Apóstol tres epístolas: a la primera se le llama Católica, ya que está dirigida a todos los otros cristianos, particularmente a los que él convirtió, a quienes insta a la pureza y santidad de vida y a la precaución contra las artimañas de los seductores. Las otras dos son breves y están dirigidas a determinadas personas: una probablemente a la Iglesia local, y la otra a un tal Gayo, un comedido instructor de cristianos. A lo largo de todos sus escritos, impera el mismo inimitable espíritu de caridad. No es éste el lugar para hacer referencias a las objeciones que se han hecho a la afirmación de que San Juan sea el autor del cuarto Evangelio.

Predicando la Verdad y el amor

Los más antiguos escritores hablan de la decidida oposición de San Juan a las herejías de los ebionitas y a los seguidores del gnóstico Cerinto. En cierta ocasión, según San Ireneo, cuando Juan iba a los baños públicos, se enteró de que Cerinto estaba en ellos y entonces se devolvió y comentó con algunos amigos que le acompañaban: "¡Vámonos hermanos y a toda prisa, no sea que los baños en donde está Cerinto, el enemigo de la verdad, caigan sobre su cabeza y nos aplasten!".

Dice San Ireneo que fue informado de este incidente por el propio San Policarpio el discípulo personal de San Juan. Por su parte, Clemente de Alejandría relata que en cierta ciudad cuyo nombre omite, San Juan vio a un apuesto joven en la congregación y, con el íntimo sentimiento de que mucho de bueno podría sacarse de él, lo llevó a presentar al obispo a quien él mismo había consagrado. "En presencia de Cristo y ante esta congregación, recomiendo este joven a tus cuidados". De acuerdo con las recomendaciones de San Juan, el joven se hospedó en la casa del obispo, quien le dio instrucciones, le mantuvo dentro de la disciplina y a la larga lo bautizó y lo confirmó. Pero desde entonces, las atenciones del obispo se enfriaron, el neófito frecuentó las malas compañías y acabó por convertirse en un asaltante de caminos. Transcurrió algún tiempo, y San Juan volvió a aquella ciudad y pidió al obispo: "Devuélveme ahora el cargo que Jesucristo y yo encomendamos a tus cuidados en presencia de tu iglesia". El obispo se sorprendió creyendo que se trataba de algún dinero que se le había confiado, pero San Juan explicó que se refería al joven que le había presentado y entonces el obispo exclamó: "¡Pobre joven! Ha muerto". "¿De qué murió, preguntó San Juan. "Ha muerto para Dios, puesto que es un ladrón" , fue la respuesta. Al oír estas palabras, el anciano Apóstol pidió un caballo y un guía para dirigirse hacia las montañas donde los asaltantes de caminos tenían su guarida. Tan pronto como se adentró por los tortuosos senderos de los montes, los ladrones le rodearon y le apresaron. "¡Para esto he venido!", gritó San Juan. "¡Llevadme con vosotros!" Al llegar a la guarida, el joven renegado reconoció al prisionero y trató de huir, lleno de vergüenza, pero Juan le gritó para detenerle: "¡Muchacho! ¿Por qué huyes de mí, tu padre, un viejo y sin armas? Siempre hay tiempo para el arrepentimiento. Yo responderé por ti ante mi Señor Jesucristo y estoy dispuesto a dar la vida por tu salvación. Es Cristo quien me envía". El joven escuchó estas palabras inmóvil en su sitio; luego bajó la cabeza y, de pronto, se echó a llorar y se acercó a San Juan para implorarle, según dice Clemente de Alejandría, una segunda oportunidad. Por su parte, el Apóstol no quiso abandonar la guarida de los ladrones hasta que el pecador quedó reconciliado con la Iglesia.

Aquella caridad que inflamaba su alma, deseaba infundirla en los otros de una manera constante y afectuosa. Dice San Jerónimo en sus escritos que, cuando San Juan era ya muy anciano y estaba tan debilitado que no podía predicar al pueblo, se hacía llevar en una silla a las asambleas de los fieles de Efeso y siempre les decía estas mismas palabras: "Hijitos míos, amaos entre vosotros . . ." Alguna vez le preguntaron por qué repetía siempre la frase, respondió San Juan: "Porque ése es el mandamiento del Señor y si lo cumplís ya habréis hecho bastante".

San Juan murió pacíficamente en Efeso hacia el tercer año del reinado de Trajano, es decir hacia el año cien de la era cristiana, cuando tenía la edad de noventa y cuatro años, de acuerdo con San Epifanio.

Según los datos que nos proporcionan San Gregorio de Nissa, el Breviarium sirio de principios del siglo quinto y el Calendario de Cartago, la práctica de celebrar la fiesta de San Juan el Evangelista inmediatamente después de la de San Esteban, es antiquísima. En el texto original del Hieronymianum, (alrededor del año 600 P.C.), la conmemoración parece haber sido anotada de esta manera: "La Asunción de San Juan el Evangelista en Efeso y la ordenación al episcopado de Santo Santiago, el hermano de Nuestro Señor y el primer judío que fue ordenado obispo de Jerusalén por los Apóstoles y que obtuvo la corona del martirio en el tiempo de la Pascua". Era de esperarse que en una nota como la anterior, se mencionaran juntos a Juan y a Santiago, los hijos de Zebedeo; sin embargo, es evidente que el Santiago a quien se hace referencia, es el otro, el hijo de Alfeo.

La frase "Asunción de San Juan", resulta interesante puesto que se refiere claramente a la última parte de las apócrifas "Actas de San Juan". La errónea creencia de que San Juan, durante los últimos días de su vida en Efeso, desapareció sencillamente, como si hubiese ascendido al cielo en cuerpo y alma puesto que nunca se encontró su cadáver, una idea que surgió sin duda de la afirmación de que aquel discípulo de Cristo "no moriría", tuvo gran difusión aceptación a fines del siglo II. Por otra parte, de acuerdo con los griegos, el lugar de su sepultura en Efeso era bien conocida y aun famosa por los milagro que se obraban allí.

El "Acta Johannis", que ha llegado hasta nosotros en forma imperfecta y que ha sido condenada a causa de sus tendencias heréticas, por autoridades en la materia tan antiguas como Eusebio, Epifanio, Agustín y Toribio de Astorga, contribuyó grandemente a crear una leyenda. De estas fuentes o, en todo caso, del pseudo Abdías, procede la historia en base a la cual se representa con frecuencia a San Juan con un cáliz y una víbora. Se cuenta que Aristodemus, el sumo sacerdote de Diana en Efeso, lanzó un reto a San Juan para que bebiese de una copa que contenía un líquido envenenado. El Apóstol tomó el veneno sin sufrir daño alguno y, a raíz de aquel milagro, convirtió a muchos, incluso al sumo sacerdote. En ese incidente se funda también sin duda la costumbre popular que prevalece sobre todo en Alemania, de beber la Johannis-Minne, la copa amable o poculum charitatis, con la que se brinda en honor de San Juan. En la ritualia medieval hay numerosas fórmulas para ese brindis y para que, al beber la Johannis-Minne, se evitaran los peligros, se recuperara la salud y se llegara al cielo.

San Juan es sin duda un hombre de extraordinaria y al mismo tiempo de profundidad mística. Al amarlo tanto, Jesús nos enseña que esta combinación de virtudes debe ser el ideal del hombre, es decir el requisito para un hombre plenamente hombre.  Esto choca contra el modelo de hombre machista que es objeto de falsa adulación en la cultura, un hombre preso de sus instintos bajos. Por eso el arte tiende a representar a San Juan como una persona suave, y, a diferencia de los demás Apóstoles, sin barba.  Es necesario recuperar a San Juan como modelo: El hombre capaz de recostar su cabeza sobre el corazón de Jesús, y precisamente por eso ser valiente para estar al pie de la cruz como ningún otro.   Por algo Jesús le llamaba "hijo del trueno". Quizás antes para mal, pero una vez transformado en Cristo, para mayor gloria de Dios.

Fuente Bibliográfica: Vidas de los Santos de Butler, Vol. IV.

Indulgencias Oración a San Juan, el Apóstol

Traducida por Angie 


(Indulgencia de 200 días, una vez al día, León XIII, 1897)


 Oh Glorioso Apóstol, quien, a causa de tu  pureza virginal  tu fuiste tan amado por Jesús como para merecer el poner tu cabeza sobre su pecho divino, y que dejó, en su lugar, como el hijo de su santísima Madre, te pido que me inflames con un amor más ardiente a Jesús y María. Obtén para mí de nuestro Señor que yo también, con un corazón purificado de los afectos terrenales, puede ser dignos de estar siempre unidos a Jesús como un discípulo fiel, y María como un hijo devoto, tanto aquí en la tierra y eternamente en el cielo . Amén.

 Oración de los Padres de familia a  San Juan, el Apóstol y Evangelista

Traducido por Angie 

 San Juan, escogido y favorecido discípulo de nuestro Señor, seleccionado como el hijo de su Madre Dolorosa, Que gran privilegio de que se te permitió descansar en el pecho de Jesús en la Última Cena, y al estar  de pie junto a la cruz,   allí  recibir a María como Madre espiritual! O discípulo feliz! ¿Cómo mereciste esta gran prerrogativas y favores? Toda la Iglesia cristiana  sabe y reconoce que fue tu pureza virginal cuidadosamente guardada que te hizo merecedor del amor especial de Jesucristo, y que fue tu ardiente amor y reverencia filial hacia su Santísima Madre que fortaleció su corazón para perseverar hasta el fin en el camino de la santa cruz .

 ¡Feliz hijo de nuestra querida Señora, cómo deseo grandemente que mis hijos y yo podemos asemejarnos  en la pureza de tu corazón, en el amor a Jesús, y en la devoción hacia su castísima Madre ! En ti ponemos nuestra confianza. Concédenos te pedimos esta triple gracia. Por tu intercesión,  dispondrás que  la Divina Misericordia  derrame estas gracias en nuestros corazones también.  Tu que está tan altamente favorecido por nuestro Divino Maestro, Él no te puede negar nada, menos  todas las gracias que tan pródigamente te ha otorgado. Esperamos confiadamente  estas gracias por tu intercesión, discípulo de Jesús y casto hijo devoto de María!. Después de obtener  para nosotros estos favores, también vigílalos, para que nunca más podamos perderlos durante toda nuestra vida. Oh purísimo San Juan, concédenos nuestra petición en honor de Jesús y María y por tu eterna grandeza ! Amén

San Miguel Arcángel,defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra las perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tu príncipe de la milicia celestial arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
 
 
 
 
 
 
     
divisor.gif
   Ministerio de Oración 
 
 
Para recomendar esta pagina a tus familiares y amigos,  puedes utlizar  el sobrecito de abajo que se encuentra al pie de la pagina 
                    

Esta página es para propósitos educativos solamente. Para consejo médico específico, diagnósticos y tratamiento, consulte a su médico. El  autor de la  página  se esfuerza siempre para estar en plena comunión con la autentica Iglesia Católica y sus enseñanzas.

Por favor consulte a su proveedor de salud para información acerca de una condición médica específica.

This page is for educational purposes only. For specific medical advice, diagnoses, and treatment, consult your doctor.

Visit http://www.ipligence.com