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San José, Obrero

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Carta a los colosenses 3:23 Cualquiera sea el trabajo de ustedes, háganlo de todo corazón, teniendo en cuenta que es para el Señor y no para los hombres.
 
Salmo 89: 17 Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prósperas las obras de nuestras manos.
 
Esta fiesta fue instituida por Pío XII el 1 de mayo de 1955, para que -como dijo el mismo Pío XII a los obreros reunidos aquel día en la Plaza de San Pedro - "el humilde obrero de Nazaret, además de encarnar delante de Dios y de la Iglesia la dignidad del obrero manual, sea también el próvido guardián de vosotros y de vuestras familias". - Fiesta: 1 de mayo.

San José, descendiente de reyes, entre los que se cuenta David, el más famoso y popular de los héroes de Israel, pertenece también a otra dinastía, que permaneciendo a través de los siglos, se extiende por todo el mundo. Es la de aquellos hombres que con su trabajo manual van haciendo realidad lo que antes era sólo pura idea, y de los que el cuerpo social no puede prescindir en absoluto. Pues si bien es cierto que a la sociedad le son necesarios los intelectuales para idear, no lo es menos que, para realizar, le son del todo imprescindibles los obreros. De lo contrario, ¿cómo podría disfrutar la colectividad del bienestar, si le faltasen manos para ejecutar lo que la cabeza ha pensado? Y los obreros son estas manos que, aun a través de servicios humildes, influyen grandemente en el desarrollo de la vida social. Indudablemente que José también dejaría sentir, en la vida de su pequeña ciudad, la benéfica influencia social de su trabajo.

Sólo Nazaret -la ciudad humilde y desacreditada, hasta el punto que la gente se preguntaba: "¿De Nazaret puede salir alguna cosa buena?"- es la que podría explicarnos toda la trascendencia de la labor desarrollada por José en su pequeño taller de carpintero, mientras Jesús, a su lado, "crecía en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres".

En efecto, allí, en aquel pequeño poblado situado en las últimas estribaciones de los montes de Galilea, residió aquella familia excelsa, cuando pasado ya el peligro había podido volver de su destierro en Egipto. Y allí es donde José, viviendo en parte en un taller de carpintero y en parte en una casita semiexcavada en la ladera del monte, desarrolla su función de cabeza de familia. Como todo obrero, debe mantener a los suyos con el trabajo de sus manos: toda su fortuna está radicada en su brazo, y la reputación de que goza está integrada por su probidad ejemplar y por el prestigio alcanzado en el ejercicio de su oficio.

Es este oficio el que le hace ocupar un lugar imprescindible en el pueblo, y a través del mismo influye en la vida de aquella pequeña comunidad. Todos le conocen y a él deben acudir cuando necesitan que la madera sea transformada en objetos útiles para sus necesidades. Seguramente que su vida no sería fácil; las herramientas, con toda su tosquedad primitiva, exigirían de José una destreza capaz de superar todas las deficiencias de medios técnicos; sus manos encallecidas estarían acostumbradas al trabajo rudo y a los golpes, imposibles de evitar a veces. Habiendo de alternar constantemente con la gente por quien trabajaba, tendría un trato sencillo, asequible para todos. Su taller se nos antoja que debía de ser un punto de reunión para los hombres -al menos algunos- de Nazaret, que al terminar la jornada se encontrarían allí para charlar de sus cosas.

José, el varón justo, está totalmente compenetrado con sus conciudadanos. Éstos aprecian, en su justo valor, a aquel carpintero sencillo y eficiente. Aun después de muerto, cuando Jesús ya se ha lanzado a predicar la Buena Nueva, le recordarán con afecto: "¿Acaso no es éste el hijo de José, el carpintero?", se preguntaban los que habían oído a Jesús, maravillados de su sabiduría. Y, efectivamente, era el mismo Jesús; pero José ya no estaba allí. Él ya había cumplido su misión, dando al mundo su testimonio de buen obrero. Por eso la Iglesia ha querido ofrecer a todos los obreros este espectáculo de santidad, proclamándole solemnemente Patrón de los mismos, para que en adelante el casto esposo de María, el trabajador humilde, silencioso y justo de Nazaret, sea para todos los obreros del mundo, especial protector ante Dios, y escudo para tutela y defensa en las penalidades y en los riesgos del trabajo.

Fuente: Multimedios.org
Autor: José Gros y Raguer
 

San José Obrero (Evangelio del trabajo,  Juan Pablo II en su encíclica Laborem exercens)

Oración con la que el papa Juan XXIII terminaba su alocución en la fiesta del año 1959:

" ¡Oh glorioso San José, que velaste tu incomparable y real dignidad de guardián de Jesús y de la Virgen María bajo la humilde apariencia de artesano, y con tu trabajo sustentaste sus vidas, protege con amable poder a los hijos que te están especialmente confiados!

"Tú conoces sus angustias y sus sufrimientos porque tú mismo los probaste al lado de Jesús y de su Madre. No permitas que, oprimidos por tantas preocupaciones, olviden el fin para el que fueron creados por Dios; no dejes que los gérmenes de la desconfianza se adueñen de sus almas inmortales. Recuerda a todos los trabajadores que en los campos, en las oficinas, en las minas, en los laboratorios de la ciencia no están solos para trabajar, gozar y servir, sino que junto a ellos está Jesús con María, Madre suya y nuestra, para sostenerlos, para enjugar el sudor, para mitigar sus fatigas. Enséñales a hacer del trabajo, como hiciste tú, un instrumento altísimo de santificación".

Hoy la Iglesia recuerda, en el día de los trabajadores, a san José, obrero.
 Pablo VI se ha expresado al respecto: "Vosotros, los hijos del trabajo, que durante siglos habéis sido los esclavos de la labor, buscad a aquel que declara que la vida es sagrada, que el obrero es libre de las cadenas que la primacía del materialismo y del egoísmo económico ha soldado no sólo en torno de los puños de los trabajadores, sino en torno de su corazón y de su espíritu... Buscad un principio, una razón que haga a los hombres iguales, solidarios entre sí, y que les devuelva la fraternidad. Y ello no en el odio contra otros hombres... Ya que todos viven en una comunidad natural, que traten de formar una sociedad humana y que sientan la grandeza de ser un pueblo".
San José obrero ¡ruega por nosotros! †.
 
 
Oración a San José por los Padres de Familia
Autor Angie Ware
Para uso privado de Manantial Divino
 
San José te ruego por todos los padres de familia para que sean sacerdotes, profetas y reinen en sus hogares con sabiduría , verdad y justicia como es la voluntad de Dios, guía a los Padres para que sepan orientar a sus hijos en la toma de decisión importantes para su bienestar tanto material como espiritual , que los padres sepan ser modelos cristianos dignos de imitar, que sepan ser los lideres de su hogar ; donde no reine el egoísmo, el odio, el orgullo , o los intereses propios; sino el bienestar de la familia y que sean guardianes y educadores que fomenten la castidad y las buenas virtudes en sus hijos; que sientan el llamado de Dios a integrarse activamente en formación de sus hijos en el área espiritual y moral , y no solamente sean proveedores de los bienes materiales, sino que sepan ser padres íntegros, que sin descuidar ningún área se involucren en la educación de sus hijos brindándoles afecto , atención , buenos consejos, y que los hijos se sientan acogidos y amados , no intimidados o descuidados . Que los padres sepan formar hogares donde no reine el autoritarismo, sino que el ejercicio de la autoridad nazca del amor y la disciplina que vienen de Dios.
Que sepan respetar a sus esposas para que con el buen ejemplo enseñen a sus hijos a formar en el futuro  hogares virtuosos digno de ser llamado iglesia domestica.
San José te encomendamos nuestros hogares y te lo consagramos, se nuestro protector en todos los peligros del cuerpo y del alma; guíanos en el camino seguro que conduce a Cristo y no nos desampares ni un instante de nuestras vidas .
Obtened para mí, de tu Divino Hijo, Nuestro Señor Jesucristo la necesidad que confiado en tu poderoso auxilio hoy te presento__________
San José Jefe de la Sagrada Familia y modelo de Padres ruega por todos nosotros. Amen.
 
Oración a San José Obrero
Nos dirigimos a ti, Oh bendito San José,
nuestro protector en la tierra,
como quien conoce el valor del trabajo
y la respuesta a nuestro llamado.
A través de tu Santa Esposa,
la Inmaculada Virgen Madre de Dios,
y sabiendo el amor paternal
que tuviste a nuestro Señor Jesús,
te pedimos nos asistas en nuestras necesidades
y fortalezcas en nuestros trabajos.
Por la promesa de realizar
dignamente nuestras tareas diarias,
líbranos de caer en el pecado,
de la avaricia, de un corazón corrupto.
Se tú el solícito guardián de nuestro trabajo,
nuestro defensor y fortaleza
contra la injusticia y el error.
Seguimos tu ejemplo y buscamos tu auxilio.
Socórrenos en todos nuestros esfuerzos,
para así poder obtener contigo
el descanso eterno en el Cielo,
Amén.

PARA OBTENER EL ESPÍRITU DEL TRABAJO
Glorioso San José, modelo de todos los trabajadores,
obtenme la gracia de trabajar
en un espíritu penitente para compensar mis pecados;
para trabajar conscientemente,
anteponiendo el deber a mis tendencias e inclinaciones;
para trabajar con gratitud y gozo,
considerando como un honor usar y desarrollar
en mi trabajo los dones que he recibido de Dios;
para trabajar con orden, paz, moderación y paciencia,
y nunca ceder ante el cansancio o las dificultades.
Ayúdame a trabajar, sobre todo,
con pureza de intención y desprendimiento,
teniendo siempre ante mis ojos la hora de la muerte
y la cuenta que debo dar a Dios por mi tiempo perdido,
talentos desperdiciados, omisión de buenas obras,
y vana complacencia por el éxito,
tan fatal para el trabajo de Dios.
Todo por Jesús, todo por María,
todo por seguir tu ejemplo,
¡Oh Patriarca San José!
Amén

ORACIÓN A SAN JOSÉ OBRERO
Nos dirigimos a ti, Oh bendito San José, nuestro protector en la tierra, como quien conoce el valor del trabajo y la respuesta a nuestro llamado. A través de tu Santa Esposa, la Inmaculada Virgen Madre de Dios, y sabiendo el amor paternal que tuviste a nuestro Señor Jesús, te pedimos nos asistas en nuestras necesidades y fortalezcas en nuestros trabajos. Por la promesa de realizar dignamente nuestras tareas diarias, líbranos de caer en el pecado, de la avaricia, de un corazón corrupto. Se tú el solícito guardián de nuestro trabajo, nuestro defensor y fortaleza contra la injusticia y el error. Seguimos tu ejemplo y buscamos tu auxilio. Socórrenos en todos nuestros esfuerzos, para así poder obtener contigo el descanso eterno en el Cielo, Amén.

MODELO DE TRABAJADOR
Glorioso San José, modelo de cuanto deben trabajar con el sudor de su frente, conseguidme la gracia de considerar el trabajo como expiación, para satisfacer tantos pecados. Hacedme trabajar en conciencia, prefiriendo el fiel cumplimiento de mis deberes a mis inclinaciones caprichosas; haced que trabaje con agradecimiento y alegría, poniendo todo mi empeño y honor en aprovechar y desarrollar, por medio del trabajo, todos los talentos que he recibido de Dios. Mandadme trabajar con tranquilidad, moderación y paciencia sin que me atemoricen el cansancio y las dificultades. Inspiradme a menudo pensamientos de la muerte y de la cuenta que he de rendir del tiempo perdido, de los talentos malgastados, de las omisiones y de toda vana complacencia en éxitos obtenidos, tan contraria al honor de Dios. ¡Todo según vuestro ejemplo, oh Patriarca San José!

Ruega por nosotros

A SAN JOSÉ OBRERO

Nos dirigimos a ti, Oh bendito San José, nuestro protector en la tierra, como quien conoce el valor del trabajo y la respuesta a nuestro llamado. A través de tu Santa Esposa, la Inmaculada Virgen Madre de Dios, y sabiendo el amor paternal que tuviste a nuestro Señor Jesús, te pedimos nos asistas en nuestras necesidades y fortalezcas en nuestros trabajos.

Por la promesa de realizar dignamente nuestras tareas diarias, líbranos de caer en el pecado, de la avaricia, de un corazón corrupto. Se tú el solícito guardián de nuestro trabajo, nuestro defensor y fortaleza contra la injusticia y el error.

Seguimos tu ejemplo y buscamos tu auxilio. Socórrenos en todos nuestros esfuerzos, para así poder obtener contigo el descanso eterno en el Cielo. Amén.

Autor: José María Fernández Nieto
 
María, en Nazaret, era la esencia
purísima del júbilo y del gozo;
y tú, el callado manantial, el pozo
donde bebía el sol su trasparencia.
María era la flor de la ternura,
el vuelo angelical de la paloma;
y tú, José, el regazo de su aroma,
el íntimo caudal de su hermosura.
María era la mar de la belleza,
la inmensidad de Dios que se hizo esposa;
y tú, José, la playa silenciosa
bañada en pleamares de pureza.
María era el Amor que halló cobijo
en la flor virginal de su regazo;
y tú, José, el aliento y el abrazo
donde aprendió su humanidad el Hijo.
María era la madre que sabía
cuidar la casa, preparar la mesa;
y tú, José, el camino, la promesa
de hacer de Dios un Hombre cada día.
Oh, santidad la tuya, tan ingrave,
tan oculta, José, tan amorosa
como la gracia humilde de una rosa
que regala su aroma y no lo sabe.
Oh, temblorosa mano carpintera
que en gotas de sudor y de alegría,
bajo el amor de su carpintería
versificó en plegarias la madera.
Oh, santidad de urdimbres laborales,
desazón de raíz corredentora,
fuente callada, sordomuda aurora,
árbol de ruiseñores celestiales.
José Amor, José Cielo, José Fuente,
José Silencio, claridad sin brillo
que hizo oración de todo lo sencillo
en su taller de amor, sencillamente.
Manantial de prudencias, hondo ejemplo
de discreciones, cátedra artesana,
noche sonora y tímida mañana,
hogar de gozos con olor a templo.
Mira, José, este mundo que habitamos,
huerto de olvidos, muladar de goces,
este orfeón de gritos y de voces,
esta coral de penas que lloramos.
Tú, José, jornalero de ternuras,
artesano de lirios laborales,
enciende en nuestros músculos, ciriales
y lámparas en nuestras amarguras.
Tú, que tuviste a Dios entre las manos
y se las ofreciste encallecidas,
ofrécele el sudor de nuestras vidas
para ganar el pan de ser cristianos.
José, peón de la bondad, obrero
de Dios, puebla de gozo los talleres
y ordena el mundo como tú lo quieres,
como una ofrenda hacia el Amor primero.
Tú, que con la ternura de María
hiciste de tu hogar un santuario,
haz de nuestros sudores un rosario
que sepamos rezar con alegría.
Porque desde que tú, José, maestro
de amor, hiciste salmos de tus músculos,
el trabajo es ofrenda de crepúsculos,
avemaría, salve y padrenuestro.
Y se llama José la reciedumbre
del sudor, la ansiedad de la herramienta,
José el esfuerzo y el afán que alienta
al corazón para avivar su lumbre.
José se llama la humildad sencilla,
el silencio del hombre que labora;
José, la desazón abrasadora
que va rezando surcos en la arcilla.
José la recia hondura del minero,
José la dura brega metalúrgica,
José la espera, la oración litúrgica
del mar cuando regresa el marinero.
Oh, divina y humana artesanía,
enséñanos, José, tu amor, tu huella
y déjanos, como señal, la estrella
maternal y amorosa de María.

INVOCACIÓN A SAN JOSE DE JUAN XXIII
¡San José, guardián de Jesús y casto esposo de María, tu empleaste toda tu vida en el perfecto cumplimiento de tu deber. Tu mantuviste a la Sagrada Familia de Nazaret con el trabajo de tus manos. Protege bondadosamente a los que se vuelven confiadamente a ti. Tu conoces sus aspiraciones y sus esperanzas. Ellos se dirigen a ti porque saben que tu los comprendes y proteges. Tu también supiste de pruebas, cansancio y trabajo. Pero, aun dentro de las preocupaciones materiales de la vida, tu alma estaba llena de profunda paz y cantó llena de verdadera alegría debido al íntimo trato que gozaste con el Hijo de Dios que te fue confiado a ti a la vez a María, su tierna Madre. Amén
 
San José, patrón de los trabajadores.
(Oración del Papa Juan XXIII)
Oh José, tú que sufriste el peso del cansancio y la fatiga para procurar el sustento de Jesús y María, protege nuestro trabajo, aleja todo peligro; no permitas que nos falte el medio de alimentar dignamente a la familia. Alivia la angustia de los desempleados y la ansiedad de los inmigrantes; haz que en el respeto de los derechos y en la dignidad del trabajo, podamos imitar con tu ejemplo en nuestra vida los designios ocultos que Dios nos ha reservado.
 
♥AMEN♥

Te Joseph Celebrent
Este himno escrito originalmente en latín y se suele utilizar en las vísperas de las festividades de San José (19 de marzo) y San José obrero (1 de mayo)
TE JOSEPH CELEBRENT AGMINA CAELITUM

Te Joseph celebrent agmina caelitum:
Te cuncti resonent christianum chori:
Qui clarus meritis, junctus es inclytae,
Casto foedere, Virgini.

Almo cum tumidam germine conjugem
Admirans, . dubio tangeris anxius,
Afflatu superi Flaminis Angelus
Conceptum puerum docet.

Tu natum Dominum stringis; ad exteras
Aegypti profugum tu sequeris plagas;
Amissum Solymis quaeris, et invenis,
Miscens gaudia fletibus.

Post mortem reliquos mors pia consecrat,
Palmamque emeritos gloria suscipit:
Tu vivens, superis par, frueris Deo,
Mira sorte beatior.

Nobis, summa Trias, parce precantibus,
Da Joseph meritis, sidera scandere;
Ut tandem liceat nos tibi perpetim
Gratum promere canticum.

 

 

HIMNO A SAN JOSÉ

Que te alaben los célicos ejércitos
Y que te canten los cristianos coros,
Oh preclaro José, que fuiste dado
A la Virgen en casto matrimonio.

Al advertir su gravidez te asombras,
Y la duda te angustia en lo más íntimo,
Pero un Ángel del cielo te revela
Que el niño concebido es del Espíritu.

Tú estrechas al Señor en cuanto nace;
Después huyes con Él a tierra egipcia;
Luego en Jerusalén notas su falta,
y al encontrarIo lloras de alegría.

Más feliz que los otros elegidos,
Que sólo ven a Dios después de muertos,
Tú, por un privilegio misterioso,
Desde esta misma vida puedes verlo.

Por este santo, Trinidad Santísima,
Déjanos escalar el cielo santo,
Y nuestra gratitud te mostraremos
Con el fervor de un sempiterno canto.

Oración a San José Obrero
Autor:
Grupo de Oración Santo Cura de Ars
 
A tí acudimos, amoroso padre nuestro San José,
modelo de los hombres y las mujeres trabajadores, para rogarte me obtengas del Señor la gracia de
que el trabajo que tengo me sirva de relación con Dios
y sea un medio de santificación.

Que sepa trabajar a conciencia, haciendo de mi deber
una ofrenda agradable a Dios, que utilice debidamente
los dones recibidos de El, para trabajar con ahínco,
paciencia, orden y en paz, como trabajaste Tú, en el
taller de Nazareth; que la alegre esperanza de la
Resurrección, me sostenga ante las dificultades cotidianas,
que no pierda de vista la cuenta que tengo que dar a Dios
por el tiempo que me ha brindado y por la manera de
recibir y dar amor.
Esto te lo pido por el amor a tu santísima esposa María
y por el gran amor que le tienes a tu Hijo, Jesucristo,
que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por
los siglos de los siglos.

Amén.
 
Triduo a San José para obtener gracias (o Para pedir por un empleo)
 
Primer día:
San José, a ti acudo para que obtengas del Sagrado Corazón de Jesús la gracia que te pido ... y así, por tu valiosa intercesión, te agradeceré eternamente. (Gloria)

Segundo día:
Acuérdate que nadie en el mundo, por más pecador que haya sido, fue desilusionado en la fe y en la esperanza depositadas en ti; por el contrario, resplandecen las gracias y brillan los favores que otorgas a los afligidos. Muéstrate potente y generoso también conmigo, y así diré :"Honor para siempre al Padre adoptivo de Jesús".(Gloria)

Tercer día:
Sublime jefe de la Sagrada Familia, te venero profundamente y de todo corazón te invoco. Dígnate consolar con tu ayuda mi alma dolorida que no encuentra descanso en medio de la angustia. San José, consolador de los afligidos, ten piedad de mi dolor. (Gloria).
 
 "Constituit eum dominum domus suae"

Oremus
Deus, qui in ineffabili providentia beatum Ioseph sanctissimae Genetricis tuae Sponsum eligere dignatus es, praesta, quaesumus, ut quem protectorem veneramur in terris, intercessorem habere mereamur in caelis: Qui vivis et regnas in saecula saeculorum.
R. Amen.
 
Salmos 128
Las bendiciones del Señor
 1 Feliz tú, que honras al Señor
    y le eres obediente.
 2 Comerás del fruto de tu trabajo,
    serás feliz y te irá bien.
 3 En la intimidad de tu hogar,
    tu mujer será como una vid cargada de uvas;
    tus hijos, alrededor de tu mesa,
    serán como retoños de olivo.
 4 Así bendecirá el Señor al hombre que lo honra.
 5 ¡Que el Señor te bendiga desde el monte Sión!
    ¡Que veas el bienestar de Jerusalén
    todos los días de tu vida!
 6 ¡Que llegues a ver a tus nietos!
    ¡Que haya paz en Israel!

San Miguel Arcángel,defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra las perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tu príncipe de la milicia celestial arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
 
 
 
 
 
 
     
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   Ministerio de Oración 
 
 
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